Pintura de Dorothy Hood

Dorothy Hood, "Space Signals" (c.1970s)
Acerca de

Dorothy Hood in front of Subterranean Illuminations, c. 1976, photograph courtesy of Meredith Long & Co. © Estate of Dorothy Hood
Las distintivas pinturas de Dorothy Hood, cargadas de emoción, constituyen un hito en el arte de posguerra, un puente significativo entre el Surrealismo latinoamericano y europeo y la abstracción neoyorquina. Probablemente nunca puso un pie en el bar Cedar Tavern de Greenwich Village, donde evolucionó una querida mitología a partir de debates dominados por hombres bebedores empedernidos, y la noche en que Jackson Pollock, en un estupor ebrio, arrancó la puerta del baño de sus goznes y la arrojó al otro lado de la sala contra Franz Kline. En cambio, su camino fue propio, con la libertad de pensar, pintar y dibujar como le placía. Desde 1941 hasta 1962, Hood se movió dentro de otro epicentro: la rica confluencia cultural, política y artística de México de intensa actividad creativa. Entre sus amigos se encontraban las surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington, Rufino Tamayo y José Clemente Orozco, con quien desarrolló una profunda amistad.
Las pinturas de esta exposición provienen de una época en que Hood regresó a Texas y abordó grandes ideas: la inmensidad del universo, las complejidades de la psique con un anhelo de sustento espiritual. Elaboró una narrativa que se revela continuamente a través del dominio táctil de la pintura, aplicada con pincel o vertida, cuya amplitud es prácticamente inigualable en los anales del arte de posguerra del siglo XX. Su trabajo pictórico explora su comprensión espacial única y su brújula interna, transmitiendo inmensas extensiones energéticas puntuadas por vertiginosas rupturas de formas opacas nítidamente definidas junto a franjas de color exuberante y evocador. Estas son las obras definitorias de la obra de Hood que asegurarán su lugar dentro del panteón de los grandes artistas americanos de posguerra.

"Painting of Dorothy Hood" at Heather James Palm Desert
“Una gran pintura te hace recordar algo fuera del tiempo, algo grande y perfecto, como un acontecimiento que no comenzó sino que siempre existió.”
Dorothy Hood
